20 mayo 2011

¿Qué definiciones exactas tendría una princesa? ¿Tienes que tener el hermoso vestido de diamantes en tu armario para serlo? No. He estado pensando en las veces que me he enamorado de un sapo y las veces que lo bese pensando en que cambiaría y se volveria un apuesto príncipe sin defectos… pero no. Esos enormes dragones llamados amigas que vigilan tu torre llamada corazón, dispuestas a no dejar pasar a ningún “principito de segunda” haciéndoles pruebas que un verdadero caballero superaría y salvándote de cualquier daño. Esos días en los que la malvada bruja llamada “moda” intenta seducirte con una manzana llamada “anorexia” pero en realidad, saldrás muerta si llegas a probarla. Pensé mucho en las vueltas y vueltas que le doy a la torre de la vida intentando salir de ella, o que un día llegue mi príncipe y me despierte del sueño tal malvado de que no existe el amor, con un beso, con el desayuno… y el fruto de nuestro amor. Nuestros hijos. De cierta manera, soy una princesa, no en un cuento de hadas en donde uso zapatillas de cristal, si no en la que solo somos mis converse y yo.